PRESENTADO POR: ANTONIO GUTIERREZ.
SKINNER Y EL INCONSCIENTE
Seguramente la psicología popular identificaría el inconsciente como uno
de los conceptos elementales del campo psicológico. En consulta, encuentro a
multitud de personas que se explican sus actos en base al inconsciente, sin
tener muy definido cómo funcionaría este sistema. En ocasiones suele usarse
cuando uno no sabe cómo explicarse algo: “Creo
que hago esto para dañarme, porque si no, no entiendo por qué lo hago si no
quiero… debe ser el inconsciente”.
Más allá
de cómo las personas ajenas a la psicología entiendan el comportamiento,
lo cierto es que incluso en el área profesional y académica de nuestro campo,
el tema del inconsciente sigue siendo un aspecto polémico y no sé hasta qué
punto una cuestión sin resolver para muchos. A lo largo de los años, en esos
clásicos debates sobre las diferentes orientaciones psicológicas, nos han
preguntado a algunos psicólogos conductuales: ¿cómo explicáis vosotros eso del
inconsciente? Seguro alguna vez nos hemos parado a pensar en este concepto pero
no sé con cuanto éxito, ¿existe? ¿A qué nos referimos con inconsciente? No creo
que la respuesta sea sencilla, para empezar, porque puede haber un problema
inicial con la definición pero si vamos concretando y operativizando a qué nos
referimos cuando hablamos de inconsciente, seguro podemos “traducirlo”,
explicarlo en términos conductuales. En este tipo de casos, cuando nos
hacemos o nos hacen estas preguntas me planteo: ¿qué diría Skinner sobre esto?
Como
primera respuesta genérica probablemente diría que el funcionamiento del
inconsciente se rige por los mismos principios de aprendizaje que explican el
comportamiento humano. Algunos aspectos del inconsciente están muy relacionados
con la actividad cognitiva, con el pensamiento y, por tanto, podrían ser
explicados en base a contingencias de reforzamiento. Skinner está de acuerdo
con que toda conducta comienza como conducta inconsciente (no explícita,
automática) pero en el momento en el que la analizamos, observamos y hablamos
sobre ella, la hacemos consciente. Skinner profundiza un poco al
respecto, analizando sobre cómo los humanos, a diferencia de los
animales, tenemos conciencia, cómo evolutivamente adquirimos esta capacidad y
por qué. Explica la consciencia como un producto social, es decir basa este
comportamiento en el control ambiental, hipotetiza que los humanos
tuvieron que comenzar a observar sus propios procesos, su mundo privado,
inaccesible para el resto, dado que otros individuos les cuestionaban sobre el
porqué de algunas acciones. Es decir, la comunidad verbal tiene un papel
fundamental en la explicación del inconsciente pues es quién enseña a las
personas a observarlo o describirlo.
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